La Cumbre pertenece a la región de las Sierras Pampeanas y dentro de ella al ecosistema denominado Bosque Serrano y romerillal.
Ocupando los valles, quebradas y faldeos de las montañas entre los 800 y 1300 m el primero y desde los 1300 a 1700 m el segundo.
Aunque estos límites fitogeográficos varían con la latitud y el uso de los suelos.
La vegetación en esta zona ha cambiado notablemente con las plantaciones de especies no autóctonas, lo que también ha hecho modificar y en muchos casos disminuir la fauna local.
En algunos faldeos montañosos y especialmente en la quebrada de Cuchi Corral es posible observar el Orco – quebracho (Sinopsis marginata), bosquecillos que al final del invierno y principios de la primavera toman un color rojizo muy vistoso y llamativo.
Otro árbol que crece en la zona de Cruz Chica y Cruz Grande es el Molle (Litharaea Ternifolia) su característica es de hojas perennes por lo que mantiene su aspecto durante todo el año.
Aisladamente se pueden encontrar Talas, Algarrobos blanco (Prosopis Alba), sauce criollo (S. Humboldtiana) entre otros ejemplares.
La vegetación arbustiva está compuesta por la Chilca (Flourensia Campestris), ejemplares numerosos en el paraje Las Mesillas, en las cercanías de Cruz Chica. El romerillo (Heterothalamus alienus) se encuentra todavía a pocas cuadras de zonas urbanizadas.
También en la zona del Pungo y quebradas de los parajes de El Rosario crece el Piquillín de las sierras (Condalia buxifolia) diferenciándose del piquillín común por su tamaño y sus frutos color morado oscuro, que sirve para preparar dulces y arropes.
Otra característica de la vegetación son las de hierbas aromáticas y medicinales como el paico (Quenopodium ambrosioides), la carqueja y carquejilla, tomillo, la peperina, etc.
Otra planta característica de la zona es la Lagaña de perro (Caesalpinia gilliesii), ya que con sus flores se realiza tintura para teñir lana.
Las cactáceas y los hongos son parte de este paisaje vegetal. De estos últimos, muchos pobladores han hecho un comercio con la venta de hongos comestibles que son recolectados en los primeros días del otoño.
En cuanto a las especies vegetales implantadas sobresalen las distintas variedades de coníferas, roble (Quercus rubra), Olmo (Olmus minor), Plátano (Platanus), entre muchas otras.
Las actividades humanas que cada día ocupan mayor territorio, han desplazado un sinnúmero de animales salvajes de la región hacía espacios más reducidos, con los consiguientes peligros de extinción. Tal es el caso de los Pecaríes de collar (Tayassu taju) que sólo pueden encontrarse en pequeñas piaras en la zona de las Sierras del Perchel, y la quebrada de Cuchi Corral en los faldeos correspondientes a Pintos.
El puma o león americano prácticamente ha desaparecido y podrían quedar no más de una docena de estos felinos en las quebradas de El Pungo, Tiu Mayú y la parte este de El Rosario.
Otro animal que ha cambiado sus hábitos es el zorro colorado (Dusicyon culpaeus – griseus), una especie que sobrevivió a la caza indiscriminada (por el valor de su piel) y hoy casi ha invadido las zonas urbanas donde es protegido por los conservacionistas. En algunos casos ha tomado el lugar de los cánidos y es prácticamente una mascota más en muchas residencias.
Liebres (Lepus) y vizcachas, ocupan la zona oeste de La Cumbre, especialmente la parte llana al igual que los zorrinos (Conepatus suffocans) y comadrejas (Didelphys azarae), algunas corzuelas (Mazama guazoubira), todavía sobreviven en el bosque serrano de Cruz Chica y Cruz Grande.
Una variedad de anfibios y reptiles se los ubica en las zonas rurales, especialmente estos últimos al oeste de La Cumbre, entre las viboras más numerosas está la Falsa Yarará Ñata (Lystrophis dorbigny), la Coral (Micrurus pyrrhocryptus) y la falsa Coral (Lystrophis semicinctus). Entre los arácnidos se encuentra la Viuda Negra (Latrodectus spp.) y el Alacrán (Zabius fuscus).
Sobre otros animales hay que destacar que recientemente se han detectado colonias de nutrias en cursos de agua del arroyo Balata y el río Dolores. También en estas corrientes se desarrollan peces como mojarritas y viejas del agua.
En cursos de agua fría sobre el límite este de La Cumbre, como el Tiu Mayú, es posible encontrar Trucha arco iris y en el dique San Jerónimo Trucha marrón y pejerrey.
Los descontrolados incendios forestales de los últimos años han hecho cambiar el habitat de muchas aves. Entre estas el zorzal (Turdus), el Carpintero negro (Dryocopus schulzi) que han establecido sus territorios sobre zonas más pobladas, con los consiguientes peligros para estos.
Una especie que por su abundancia es considerada plaga es el paloma torcaza (zenaida auriculata).
En cambio aves como el Rey del bosque (Pheucticus aureoventris), Reinamora Grande (Cyanocompsa cyanea) y Calandrias (Mimus) han bajado su número. Entre las rapaces que se han recuperado se encuentra el Aguilucho común (Buteo polyosoma) y las lechuzas en sus variedad Lechucita Vizcachera (Athene cunicularia) y Lechuza Bataraz (Strix rufipes).
No han variado notablemente las familias de Teros (Vanellus chilensis) golondrinas (Progne elegans y Notiochelidon cyanoleuca), Tordos (Molothrus) y gorriones (Passer domesticus)